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La más romántica de las historias

martes, 13 de septiembre de 2016

Está llegando

ESTÀ LLEGANDO.

 ¡Pronto!
¿No sabes lo que está ocurriendo?
Estás ahí abandonado al ocio embebido en la ignorancia de tus últimos momentos. Sin ninguna prevención de la realidad que acecha en las sombras del espacio.
¡Ve! Asómate al vacío de la noche. Contempla la densidad oscura del espacio.

Mira bien a lo lejos. ¡Abre tus ojos por Dios! Enfoca tu vista.
¿Qué ves? ¿Estrellas?
Concéntrate en una. La más brillante. Aguarda, aguarda...
¿Y ahora?
Desapareció. Así como si nada. No, no eres tú. No te ciegues. Al menos sé consciente de tu realidad en los últimos momentos del Universo. Que alguien tenga la conciencia de lo que es y ya no será jamás. Que alguien vista el luto en sus pensamientos lamentando la terrible desesperanza de no haber ya más futuro.
Realmente ya no está allí. Sigue observando y verás cómo avanza la oscuridad.
Ya no está la más cercana tampoco. Ni la siguiente. ¿Se ha acelerado tu respiración? Lo sé. El aliento se entrecorta.
¡No! No dudes. No son tus ojos. Ya no se hallan  Las Tres Marías en su recinto infinito. ✨
A la Cruz del Sur no se le ha corrido una de sus puntas. ¡Despierta! Ya no está ni tampoco la siguiente. ¡Está llegando! La anti materia lo está devorando todo con el simple contacto con la materia.
 A su paso sólo queda el vacío más recóndito del espacio. Silenciosamente acecha.
Uno a uno va consumiendo cada astro a su paso. No tardará. Ya no.
No
Es inminente. Una cuarta parte del cielo ha oscurecido en la última hora. ¿No lo habías notado?
Andrómeda, ya fue devorada. Lo que ves ahora desaparecer es La Vía Láctea. Ni un destello lo advirtió. La destrucción no se manifestó en un destello resplandeciente ni cegador. Solo la oscuridad.
Estás solo en este conocimiento.

Ya las luces de miles de estrellas se han extinguido como frágiles candelas.  Bien sabes que es verdad.
No hay futuro.
No hay futuro.
Ni para ti ni para ningún ser viviente en el Universo.
Es el final de la vida.
No hay esperanzas de que pueda resurgir porque la antimateria está en camino. Sabes que es cierto, lo has visto con tus propios ojos.
No te están mintiendo.
Es más rápido de lo que parece.
Ya no hay luceros en el cielo. La gente comienza a notar la anomalía en el firmamento. Las noticias advierten un fenómeno extraño. Los astrónomos son consultados pero no pueden dar declaraciones.

Tu soledad impide compartir tu pena. Incertidumbre. ¿Habrá un más allá? Te aferras a una nueva vida después de esta, como la gente que reza de rodillas en la intemperie de la noche con sus radios de fondo que anuncian la entrada al sistema solar de algo indefinido que está acabando silenciosamente con los planetas gigantes y todo a su alrededor.

"Inminente" es la palabra que repite tu mente.
Tu pecho se comprime. Ya comienzas a experimentar el temor. Está cerca. Nada puede hacerse.
No hay esperanzas.
La luna llena brilla fuerte en la bóveda celeste. Pero ya ha llegado a nuestra órbita.
La gente desespera en las calles. Ya no se ve una esfera. Parece una medialuna. 🌙 Pero todos saben que la ha consumido. Pronto ya no se ve. La desesperación causa estragos.
Eres un mero espectador. Sabes que sólo puedes temer. Es inevitable. Es ineludible. Es.
Y ya llegó.
Son como esporas en el aire. Lentamente invade la materia como la corrosión.
La gente en la calle ve las cosas desvanecerse. Puntos negros en los árboles al azar. Van creciendo. Se forman coladores.
Reportes de montañas derrumbándose al vacío y luego desaparecer.
La Tierra sufre la falta de su satélite que estabilizaba su órbita. El mar embravece. Pero no demorará mucho. Ya es el final.

Sin brazos. Arrastrándose pues sus extremidades han desaparecido, corren hombres y bestias despavoridos. No hay sangre, pues se desvanece también. Y tú te limitas a ver.
Al menos eres consciente ya.
Personas caminando torpemente sin ojos. Sin rostro. Animales aullando a lo desconocido.

Es la extinción del Universo.

Sabes lo que ha de venir. Yo te lo he dicho.
Rodeará todo cuanto exista, descomponiéndolo molécula por molécula, átomo por átomo.

Lentamente las penumbras se ciernen. La luz eléctrica ya no funciona. Tampoco hay comunicaciones. Ninguna tecnología resiste.

Ya llegó. Puedes sentirlo. La piel se eriza, la respiración entrecortada. Un nudo en el estómago y el pecho comprimido revelan el miedo. Tu corazón siente el pánico. La adrenalina pretende que huyas. Pero sabes que no hay dónde. No hay cómo. No lo puedes evitar.
Las cosas a tu alrededor comienzan a desvanecerse por partes. El techo se derrumba de a poco y sales a la calle.
Quieres rascarte esta picazón que te carcome, pero descubres que no tienes tu mano diestra.
Caes al piso. Él terror se apodera de tu cuerpo, pero eres impotente ante esta fuerza de la naturaleza extraterrestre.

Es inevitable. Ya llegó el fin.

Solo queda tu torso y aún sobrevives. Te cuesta respirar. La comezón. La comezón te enloquece y no puedes calmarla. Eres impotente.
Son los últimos estadios de tu conciencia. Un flash recorre los momentos más felices de tu vida. Estás preparándote. Estás muriendo. Te estás extinguiendo.
Un último suspiro apaga tu cuerpo y tu mente.

Vacío.

No hay más allá.

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