Entrada destacada

Booktrailers

La más romántica de las historias

lunes, 10 de octubre de 2016

Tu confusión es mi confusión - Capítulo 7: Chantaje

¡¡¡Me muero "muerta"!!!
¡Lo mato!
¡Me muero muerta 💀, resucito "viva", lo mato bien muerto y me muero muerta otra vez!

Y después... ¡Lo ahorco! Lo acogoto con mis propias manos.

¡No se habrá atrevido!
¡¡Me va a oír!! ¡Acá se le arma!

Cuando me dormí, mi cerebro se había cansado de emitir amenazas mentales. Pero mi poder mutante no se había despertado aún. Así que nada llegó a destino.

No sabía lo que iba a hacer al levantarme.
Me despertó la alarma para ir al colegio.

Prácticamente no le dirigí la palabra a Milho.
Me rondaba como un perrito que se portó mal. Con la cola entre las patas y lloriqueando.

A la tarde nos tocaba gimnasia en el mismo predio deportivo, pero practicábamos distintos deportes.
Yo hago túnel de viento, así que en el predio entrenamos sólo para estar en forma.



Milho hace hockey sobre césped.
Siempre lo veo desde donde esté porque la cancha de hockey es imposible de ignorar pero él a mí no. A las chicas de viento, la vez por semana que vamos al predio, nos ponen en algún rincón con pasto y ahí hacemos elongación, abdominales, corremos, sentadillas y demás.
Siempre a la salida voy a buscarlo para volvernos juntos. Pero hoy no quería ni cruzármelo.
Él me encontró a mí.

Tengo que saber qué hizo anoche pero no pienso preguntarle nada...  ya me voy a enterar. Ahora quiero dejarle bien en claro que estoy muy enojada. Si después de lo que me hizo se fue para hacer lo mismo con Pablita...

—Anoche... Papá Indio me preguntó dónde estuve —me dice tratando de sacar conversación mientras volvemos caminando a casa que normalmente nos lleva diez minutos. Hoy no creo que dure cinco.
—¿Y?
—No... bueno... le dije que estuve con vos.
—¿Eso sólo? —¡Opa! No me aguanté.
—Sí. No le iba a contar que estuvimos en la disco. No sé si nos vio... ¿No te preguntó nada tu papá?
—No.
—Espero que nadie le cuente todo lo que pasó en la puerta.
—Mhm.
Monologaba mientras me miraba de tanto en tanto de refilón. Yo caminaba rápido mirando al piso.

—Sino hoy cuando vengas a ayudarnos con la mudanza nos van a volver locos.
¿Mudanza? ¡Encima lo tengo que ayudar con eso! ¡Ay no puedo zafar!
—Mmh.
—Nos va a ayudar Pablo y Damián.
—¿Va Pablit...o?
Sí. Se me escapó. No soy buena con la táctica de la indiferencia. 😐

Veo que se alegró de que abandone las oraciones unimembres.

—Sí. Le había comentado y se ofreció a ayudarnos. Mejor. Así tardamos menos.

¡Encima la invitó a su casa! ¡La que yo todavía no conozco!
Respecto a Milho quiero acapararlo todo. Quiero ser la primera. Quiero ser la única. ¿Estoy para el psicoloco?

Entré a casa sin saludarlo siquiera. Pobre... ahora me da lástima. Me siento culpable.
—Te paso a buscar con el camión.


¡No lo puedo creer! ¿Por qué se comporta como si no hubiera pasado nada?
Me la pasé dando vueltas hasta que Marita me avisó que estaba la comida.
Después seguí dando vueltas.

Llegó dos horas más tardes. Cuando me vio, su expresión me demostró que debí recordarle que no estaba todo igual que antes.
Me había puesto unas calzas y un top para el infarto. Eso esperaba al menos.
Se le trabaron las palabras al empezar a hablar.

—Pasamos por los chicos y ya vamos. Mis viejos hicieron la mayor parte porque con el negocio, los fines de semana están más que ocupados. Sólo queda mi cuarto, pero está todo embalado.
—Mhm.
Me mira aún como pollito mojado. 🐣

Hizo un par de cuadras y llegamos. Ahí estaba Pablita toda emocionada. Con una remera ajustadísima. Yo creo que apenas respira adentro de eso.



Creo que podríamos tener una clase de anatomía directamente sobre su remera.
¡Ahh! ¡Cómo lo detesto!

Empezamos a cargar cajas. Lo primero que hace Pablita es tratar de ayudarme a cargar la primera a la que apunto.

—¡Dejá! Yo puedo sola.

¡Minga podía!
No iba a darle el brazo a torcer a Pablita, que me miraba con cara de superada.
¡Pará un poco! ¡Espartano! ¡Volvete con tus 300!

Pero si eso es lo que le gusta a Milho... al menos voy a poner todo de mí. Si le gustan los varoncitos yo le demostraría que puedo ser como cualquier varoncito. Bueno, uno flacucho, de poco músculo tal vez.

Me agaché sacando culo. Obvio. Lo malo es que  no me podía levantar. Tuve que dejar el culo de lado y tratar de usar piernas y abdomen. Eran treinta centímetros cúbicos de plomo. No sé qué le habían puesto adentro.
Creo que me lesioné la columna de sólo levantarla.
La humillación fue tremenda. Estaba transpirando como un cerdo. Creo que no podía verme menos sexy. ¿Tal vez sexy como un varoncito poco sexy?
¡Ay! ¡Pero! ¡¿en qué estoy pensando?! ¡¿Cómo se me ocurre esto de ponerme a competir de igual a igual con un chongo tan fuerte como está Pablo?!
Tanta testosterona me estaba afectando. Músculos por aquí, músculos por allá. Culpa por aquí, culpa por allá. La verdad que estaba rodeada de unos bombones impresionantes.

Pasaron unas chicas por la calle y me miraron con una cara de odio. Pura envidia. Son gays mamita. ¡Seguí camino, dale querida!

¡Dios! Estoy perdiendo la poca cordura que me quedaba.

Cargamos todo al camión. Comencé a elegir mejor mis batallas. Empecé a tomar las cajas más livianas y en todo lo que Damián o Milho me ofrecían ayuda, las aceptaba. Por supuesto a Pablita no le acepto ni un vaso de agua.

Llegamos a su nueva casa. Sólo a tres cuadras de la mía y a cinco de la de los chicos.
—¡Hola papá, hola. —saludó Milho a sus viejos—Estos son Damián y Pablo.
Se saludaron. Los padres se deshicieron en elogios por Pablita.  Grgrgrgr.

—Hola Indio, hola —saludé—. ¿Dónde dejo esto? —les pregunté al borde de la hernia.

—Dejen todo por acá —indicó Milho—. Este va a ser mi cuarto... Eso espero... Yo después desembalo todo.
Era un cuarto hermoso y lo mejor era que, como el mío, daba a la calle en primer piso y tenía una rama firme a la que se podía trepar para acceder desde afuera. Así continuábamos con nuestras escapadas furtivas cuando queríamos.

Terminamos todo y Milho me frena.
—¿Vamos al boliche hoy?

No sé qué decirle. Le tendría que cortar el rostro y no hablarle por un tiempo para que aprenda.

🚚🚚🚚🚚🚚🚚🚚🚚🚚🚚🚚🚚
¿Qué debería hacer Cane?

Este capítulo tal vez no parezca gran cosa. Sin embargo es de los más importantes de la historia que conectarán el primero con el último. 😈😈 Es todo lo que me permito decirles.

Dedicado a @blueeh mi primera comentarista que me sigue fiel!! Y a tod@s l@s  demás que me encanta ver lo que ponen y cómo piensan!! L@s quiero!! 😍

Déjenme sus comentarios , estrellitas y compartan!!!

Recuerden... Si no quieren soñar 💤💤💤 conmigo👺👺😈😈👹👹  (voz fantasmal 👻 👻 ) Dame mi estreeeeeella ⭐️⭐️⭐️⭐️⭐️ .... es míaaaaaa!!!

Capítulo 7.2:

Me di media vuelta y lo dejé pagando.
Ni bien lo hice, me sentí para el diablo (por no decir para la mierda). Podía ver en mi mente su mirada confundida. Su arrepentimiento. Su necesidad de que estemos bien.
Era la misma que la mía. Necesitaba ordenar mis pensamientos. Ahora no podía hablar o terminaríamos peleados. Estaba muy enojada. Encima él trae a su amiguita a su casa. ¡Eso me terminó de sacar!

Caminé a casa y me alcanzo corriendo.
—¡Esperame! ¿Estás bien? —preguntó algo extrañado.
—Sí, claro.
—Ah, es que estuviste un poco rara todo el día. Sobre todo con Milho.
—Sí... nada grave. Ya se me va a pasar.
—Pasa algo entre ustedes. —Creo que mi cara le dijo todo porque se corrigió al toque—. O sea.. siempre se hacían los novios y eso. ¿Alguna vez salieron?
—A todos lados.
—Naa, dale, vos me entendés. ¿Fueron novios alguna vez? Digo... antes de...
—No. Nunca. Yo jamás lo habría mirado de esa manera.
¡Bueno! En realidad mirado, mirado, lo miré de tooodas las maneras y muuucho. Pero jamás lo habría considerado distinto a un amigo.

—Anoche ¿te dormiste?
—¡Ah! ¿Eh?... sí, creo que sí.
—Con razón. Después de lo de mi hermano no contestaste más.
—Claro, fue eso..
Poneeeele. Hagamos de cueentaa que fue eeeesooo.
Espero que mi cara no me venda. Creo que me delata sola.
—¿No te contaron lo que hicieron? A mí ya sabés que no me contestó ni una pregunta.
—¿Qué le voy a preguntar? "Che... Milho... ¿que hiciste anoche con Pablit...o?" No da... A mí no me da la cara al menos. No quiero imaginarme todas las posibilidades.
—¿No son tan buenos amigos?
—En este momento no estoy segura.
¡Y vaya si no lo estaba! ¡¿Qué corno somos?! ¡¿Qué corno le pasaba?! ¿Qué le pasaba conmigo? ¿Qué le pasaba por su cabeza? ¿Qué le pasaba con esta cuestión gay que jamás le había avergonzado ni había ocultado?
¿Por qué ahora estaba haciendo lo que hacía? ¿Por qué me involucró a mí también? ¿No se dio cuenta que podemos salir lastimados? ¿Que  podemos perder lo más valioso que tenemos que es nuestra amistad de toda la vida?

Nos sentamos en el porch de entrada. Nos quedamos charlando por bastante rato. Me contó de su familia, de sus planes de estudio, de su hobbie que es la regata. Nos reímos un poco también. Por un momento me hizo olvidar lo mal que la estaba pasando con esta inquietud.
—Cane... —me dice de pronto. Me mira muy cerca y se me acerca más. Cada vez tengo su torso más encima. Me frena la pared y ya no puedo retroceder—. Me gustás mucho...—me habla mirándome a los labios.
¡Ay Dios! ¡Qué tentación! ¡Tiene unos labios tan seductores!
Empiezo a sentir todas esas emociones tan fuertes que me pasaron con Milho. El corazón se me acelera. Tengo muchas ganas de dejarme llevar. ¿Esto será lo que le pasa a todo el séquito de mujeres con las que chapa continuamente este engendro?
¡Ah noooo! No voy a caer solamente en el segundo round.
Lo miro a los ojos.
—¿Te dije que me gusta ser la primera vez de los engreídos como vos?
Se queda mudo y se incorpora contrariado.
—¿La primera vez?
—Sí.
—Nuncaaa....
—La primera vez que se sienten rechazados.
—Ahh... eso...
Sí, nene. Lo otro también pero no me interesa discutirlo con vos ahora.
—Comprenderás que si te permito seguir avanzando, perdería toda la diversión.

Me mira y se ríe con buen humor.

—¡Es cierto! Todavía me debés un segundo round.
—Yo diría que acabás de perderlo. En todo caso estás pidiendo un tercero.
Se ríe más fuerte.
—Cane, ya tengo toda la pelea perdida, hermosa.
¡¿Eh?! ¿Eso qué significa? ¿Me está diciendo lo que yo pienso?
No,no ¡Cane!  ¡Es un gaaanaaadooor! Este pibe la tiene re-clara. Te dice todo lo que querés oír. ¡No podés caer en sus redes así nomás! El fin de semana que viene está granizando con alguna otra.
—Seguro se lo decís a todas ¿no?
Se ríe.
—¿Cuándo?
—¿Cuándo qué?
—¿Cuándo salimos? Vayamos a otro boliche. Siempre vas al mismo.
—No.
¡Ese no va a durar tan poco!
—A tomar algo a algún pub.
—No.
—¿Qué te gusta hacer? ¿Un museo?
Me río.
—¿Un museo?
—Dale, lo que sea, vos y yo solitos.
—Acá estamos solitos.
—¿No vas a aflojar?
—Por ahora no. —¿Lo dije o lo pensé? ¡Lo dije, lo dije! ¡Tonta, tonta!
—Me gusta que sea por ahora nada más...—Tonta, controlá tu lengua—. ¿Hasta cuándo?—me pregunta con una expresión de sufrimiento.

Ayyy... es muy tierno cuando me mira con esos ojitos... Son verdes cristalinos. ¡Qué belleza de ojos!
—¡Basta Dami! Así estamos bien.
—No, no estamos bien... Mirame, estoy herido de muerte —se toma el pecho como si le hubieran pegado un balazo.
Balazo...

Eso me recuerda a Milho. ¡¿Por qué tiene que ser gay?!
¿Qué le voy a contestar? ¿Hasta que defina lo que me pasa con mi amigo gay y qué le pasa a él conmigo?

—Si querés vení esta noche y vemos unas pelis.
—¿A qué hora?
—Cuando quieras... yo voy a estar en casa.
—¿Y Milho?
—Hoy iba al boliche.
—¿Y tu viejo?
—No pasa nada. Mi viejo es re-pata. Siempre me hace la gamba con todo.
Al menos nunca me hace problema con Milho que lo conoce de toda la vida y es gay. Pero eso no te lo voy a decir.
—Nooo, pero no lo conozco.
—¿Y qué hay? Yo te lo presento. Es eso o nada.

Cómo me estoy divirtiendo con las caras que pone Damián. Jajaja. Si creía que la iba a sacar gratis de arriba.
—Bueno... si vos lo decís...

Nos despedimos y se fue no muy convencido. Habría que ver si venía. No sé si le gustó mucho que vaya a tener que enfrentarse con mi viejo. Pero a mí me va a divertir mucho verlo transpirar.

Tal vez deba darle una oportunidad a Damián y sacarme de la cabeza a un imposible.

Me fui a dar una ducha y comí algo mientras veía la tele.

Cuando se hicieron las mueve de la noche cayó Damián.
—Hola.
—Hola. ¿Tu viejo?
—Debe andar por el fondo.
—Si fuera tu mamá le traía flores. Pero como es tu viejo, le traje un vino. Espero que le guste.
—Sí, seguro que sí. Gracias.
Nunca tocamos el tema de mi mamá con Damián. Creo que en cuanto lo dijo se arrepintió. Pobre. No lo voy a hacer pagar por ese comentario. No fue con mala intención.
Nos pusimos a escuchar música mientras preparábamos una picada y elegíamos películas para ver.



Yo quería ver una 3D y él una común porque decía que le hacía doler la cabeza el 3D.
Mi papá se apareció un momento y se presentó muy serio. Tendrían que haberle visto la cara al pobre Dami. Creo que se ensució un poquito los calzoncillos jajaja.
Mi viejo es re-gamba. Nos dejó solos toda la película y ni nos molestó. Se puso a trabajar en el taller con sus aparatitos electrónicos con los que le gusta jugar a inventar cosas.
En un momento ya ni mirábamos la película. Estábamos charlando de boludeses cuando hizo algo que hasta ese momento sólo Milho había hecho conmigo.
Se acostó en mis piernas.
Yo lo dejé. No sé. Me dio nostalgia de estar así con Milho.
Más tarde, casi al final de la peli, empieza a incorporarse para hablarme. Yo me agacho y le pongo el oído. No sé qué me dice, pero me hizo reír porque me dio cosquillas y me recorrió todo el cuerpo.
Me puso su mano en mi mentón y me giró la cara.
Quedamos frente a frente. Sólo tenía que incorporarme y estaría fuera de su alcance.
Pero no pude. Esa atracción me mantenía ahí.
Me corría la adrenalina. Como si fuera algo prohibido. Domesticar al mujeriego.
Comenzó a acercarse.
No sé qué decía, no estaba pensando con claridad.
Fue un milisegundo cuando lo oí a Milho detrás nuestro.
—¡Cane! ¡Tenemos que hablar!

📺 📺📺📺📺📺📺📺📺📺📺
¡Upaaaa! ¡¿Qué habrá pasado? ¿De qué querrá hablar Milho?

Déjenme sus comentarios , estrellitas y compartan!!!

Recuerden... Si no quieren soñar 💤💤💤 conmigo👺👺😈😈👹👹  (voz fantasmal 👻 👻 ) Dame mi estreeeeeella ⭐️⭐️⭐️⭐️⭐️ .... es míaaaaaa!!!

Capítulo 7.3:
—¡Sólo estábamos viendo la peli!
¿¡Lo dije o lo pensé!? ¿¡Lo dije o lo pensé!?
¡Lo dije! ¡Lo dije! ¡Dios! ¡Tengo que controlar esta bocaza, getona!
—Sí, ya veo. —dice Milho desaprobador.
Damián se había incorporado y ambos lo mirábamos con incredulidad.
—¿Qué hacés acá Milho? —pregunto indignada.
Después de la escenita del otro día no vendría a hacerme planteos. ¿No?
—Es urgente. Tenemos que hablar.
—Ya te dije, estamos viendo una peli.
Señalo la pantalla envolvente que ya está deslizando los títulos hacia arriba.
Voy a tener que volver a poner esa película.
—Es sobre la mochila.
—¿Qué mochila?
—La de ayer.
Me hacía unos gestos incomprensibles para mí. Tendríamos que diagramar algún tipo de código secreto para estas situaciones.
De todas maneras creo que sólo está poniendo excusas.
Aunque... lo miro bien y tiene el labio partido.
¿Qué? ¿Ahora Pablita le deja marcas también?
¿Le partió la boca literalmente?
—Es por lo del celular Cane... me olvidé la mochila acá.
—¿Qué? ¿Pero..?
—Caneee, tenemos que hablar. Por nuestro amigo, el que encontramos con la mochila.

No entiendo nada. Eso ya había quedado todo resuelto. Se anda tranzando a Pablita por ahí y me viene con excusas porque no se aguanta los
celos de hermano mayor.
—Milho, me parece que...
—A solas Damián. Necesito hablar con Cane a solas.
Nos miramos con Damián. Realmente lo interrumpió de una forma que grgrgrgr. Quisiera partirle la boca yo ahora.
—Andá Dami. Dejame que tengo que hablar con él yo también.
Damián nos miraba azorado. No entendía nada.
Agarró su campera, me saludó de una manera un tanto posesiva, que puedo decir que descolocó a Milho, y se fue.

—¿Cómo entraste?
—Tu papá me abrió. ¿Estás saliendo con él? —me agarró fuerte del brazo y me habló muy cerca de mi rostro. Nunca lo vi tan celoso.
—¿Y vos? ¿Qué tenés en la boca?
—¿Qué tiene que ver?
—¿Vos venís acá a hacerme planteos y yo no puedo decirte nada?
—¿De qué me estás hablando?
—¿Qué te pasó en el labio?
Me soltó despacio.
—Ya te dije. Es por el chorro. Me encontró a la salida del boliche.
¡¿Se chapó al chorro también?! ¡Ay no! ¡Canela concentrate! Siempre por las ramas. ¿Como se va a chapar al chorro?
—¿Qué? ¡Ay Milho! ¿Te pegó?
—¡Si!
¡Ay pobre! Y yo que le estaba haciendo una escenita de celos.
—¿Pero y la seguridad?
—Fue a la vuelta. En el estacionamiento.
—¡Hijo de puta! ¿Te estuvo esperando?
—Sí.
—¡Qué vengativo hijo de puta! Vení que te pongo agua oxigenada en esa herida.
—Después ahor...
—Ahora el agua oxigenada.
Me puse a revolver el botiquín de primeros auxilios.
Lo hice sentarse en la banqueta alta del desayunador, mientras preparaba todo.
Comencé a pasarle suavemente el agua oxigenada. Él me miraba. Te juro que se me mojaba la bombacha.
Me puse muy cerquita de él. Apoyaba mi cadera en su pierna. Más que la cadera era mi pelvis. Me clavaba la mirada desde arriba con la cabeza inclinada hacia atrás haciendo algunas muecas de dolor.
Él levantó su mano y me la puso en la cintura. ¡Ay! ¡Qué sexy!
Te digo que Dami fue muy tentador. Tiene unos ojos que son una delicia. Está para partirlo al medio como un queso. Pero lo que siento por Milho... es mil veces más poderoso. Ahora mismo sólo de tenerlo cerca se me aceleró el pulso. Me pone nerviosa sólo la cercanía. Mi pecho sube y baja excitado. Me tiembla la gasa con agua oxigenada. Encima la herida es en los labios, que me dan ganas de curarlos a besos.
—¿Estás saliendo con Damián?—pregunta muy celoso haciendo algunos gestos de dolor que se intensifican cuando aprieto más la gasa contra su labio inferior.
La ofensiva fue contraproducente porque doblar hacia abajo ese labio hinchado fue muy excitante. Daban ganas de morderlo suavemente como a una frutilla 🍓. Creo que una fresa no sería tan apetitosa. Comenzó a corretear mi corazón. Se me agitó la respiración y empecé a balbucear la respuesta.
—No, solamente veíamos la película.
Silencio. Me miraba con atención cada movimiento.
—No estaban muy atentos.
Nuevo silencio... seguía cada suave roce de la gasa.
—Es la primera vez que salgo con él. ¡Y ni siquiera fue una salida!
Me sujetó más fuerte de la cintura y me atrajo hacia él. Estaba siendo posesivo.
—¿Te besó? —preguntó en un ronroneo lleno
de ira contenida.
Yo que lo conozco podía decir que quería explotar.
—No... —Hice una pausa y lo miré. Nos comíamos con la mirada. Creo que él tenía tantas ganas de que lo besé como yo. Pero ¿cómo me iba a arriesgar a hacer algo así después de cómo se arrepintió la última vez. Además con la decisión tan importante que él debe tomar y en la que yo no puedo interferir. Nuestra amistad ya no va a ser la misma si cometemos un error tan grosero—. No me besó.
—¿Vos?
—¿Yo qué?
—¿Vos sí lo besaste a él?
Hice una larga pausa antes de contestarle.
—Yo tampoco. No hubo besos en esta casa hoy. ¡Al menos hoy no!
¡Uy! Espero que no se dé cuenta que me refería al beso con él.
—¿Pero otro día sí? ¿Te besaste con él alguna otra vez?
—No Milho. —zafé. Si se dio cuenta no hizo nada que nos pusiera incómodos otra vez.
—¿Segura?
—¿A qué viniste? Esto podrían haberlo hecho tus padres.
—Vamos a buscar la mochila. —me dice y salió disparado a mi cuarto.

Subió los escalones de dos en dos a las corridas. Entramos y le doy la mochila.
La abre y revisa cada sector. Abre un bolsillo grande y saca despacio un envoltorio.
Pesaba como medio kilo.
—¿Eso es...?
—Cocaína...





En la mochila habían drogas
No atendías! Me preocupaste Siempre serás a quién debo cuidar.
 Falto a clase.
Nos obligan a devolverla. Saben que vamos al boliche.
Capitulo 8:                  

Capítulo 8.1:                 Debemos entregar la droga.
Cuando entregan las drogas y el celular sin el programa. Y seguimiento facial. (Esto no lo cuento.)
Graban en la devolución abren y se aseguran que está la droga


🚔🚨🚔🚨🚓🚔🚨🚓🚔🚨🚓🚔🚨🚔
Déjenme sus comentarios , estrellitas y compartan!!!

Recuerden... Si no quieren soñar 💤💤💤 conmigo👺👺😈😈👹👹  (voz fantasmal 👻 👻 ) Dame mi estreeeeeella ⭐️⭐️⭐️⭐️⭐️ .... es míaaaaaa!!!

No hay comentarios:

Publicar un comentario