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La más romántica de las historias

sábado, 15 de octubre de 2016

Capítulo 8 Chantaje - 9: Tu confusión y la mía.

Capítulo 8.1: Chantaje

—¡Nos tienen agarraros de las pelotas!
—¿Qué vamos a hacer?

—Acá dice: "Esperá nuestro contacto"
—¡Tengo miedo Milho! Capaz que ya saben dónde vivimos.
—Espero que no.
—Vamos adentro. Tengo miedo de estar acá afuera.
—Sí, andá, mañana hablamos.
–¿Mañana?
—Sí mi vida, mañana nos vemos.
—Milho... ¿no te quedás?
—No Cane, mañana.
—Pero...
—Cane... no puedo quedarme...
—¿Por qué?...—Mis ojos empezaron a lagrimear. Mis gestos afligidos intentaban disimular el dolor que sentía en mi pecho. Pero las lágrimas burlonas no se pueden disimular si caen en cascada.
Me secó una mejilla y después la otra. Me miró con ternura ¿o era lástima? Me tomó de la mano.
—Vamos adentro a charlar —dijo decidido y me arrastró de la mano.
Mi cerebro había perdido la batalla contra mis emociones. No podía pensar con claridad. Todo era una marea de conflictos internos que pugnaban por salir. Nada era claro. Sólo sentía una desazón interna. Algo se había roto. Se había terminado todo. Quería morirme ahí. No había nada más que tuviera sentido. Estábamos en peligro, la mafia narco nos tenía en la mira, habíamos pasado algunas horas de la noche en el barrio más peligroso que conociéramos y todo confluye en esta desazón de que además de todo eso, se acabó una etapa con mi mejor amigo que ya nunca iba a volver seguramente. Ya nada sería igual.
Y aquí estoy llorando en el sillón. No puedo parar. Milho me abraza, trata de consolarme pero no tengo consuelo. Me quiere tranquilizar pero cada vez lloro más desconsoladamente. Es una catarata de emociones lo que me pasa y no puedo controlarla.
—Tranquila Cane. Es por tanta tensión.
Lo oigo y no puedo creer lo que me dice. No tiene ni idea lo que me pasa. Puede ser que la tensión acumulada haya explotado todas las
emociones que tengo reprimidas, pero son otros temores los que desencadenan como explosivos sincronizados los ataques de llanto.
—Ya estamos seguros acá Cane. No te asustes.

Me acaricia el cabello. Me tiene abrazada contra su pecho y pienso que ya no podré volver a disfrutar de sus abrazos. Ya no podré disfrutar de dormir acurrucada con él. No podremos estar todo el día juntos. Ya no me va a poder consolar como hasta ahora. Nos iremos separando de a poco hasta ser casi extraños. Ya lo había visto yo en otros amigos que salieron y se pelearon y nunca más volvieron a ser los mismos. Hoy necesitaba retenerlo, necesitaba hacer de cuenta que nada había pasado para que todo siga como antes. Para que pueda abrazarme sin tapujos.
—¿Por qué? —pregunto entre sollozos.
—¿Qué cosa?
—¿Por qué no te querés quedar? —confieso mi preocupación componiéndome un poco.
—No puedo Cane... —se frena. Hay algo que me quiere decir y no cruza sus labios. Nunca lo confiesa. Siempre fue igual. Nunca lo dice abiertamente.
—¿Por qué? Antes te quedabas sin problemas —recrimino y los sollozos se incrementan. No los puedo controlar.
—Vení. Vamos a charlar a tu dormitorio que si tu viejo te ve llorando así no sé qué le vamos a decir.



Me lleva de la mano al dormitorio y no puedo parar de llorar.
Sé que esto es una despedida. Nunca se había negado a quedarse a dormir en mi casa. La última fue más atrevida porque fue en mi cama. Pero podría hacerlo en el colchón de siempre. Sin embargo prefiere irse. Sé que antes su casa era más lejana. Ahora apenas está a dos cuadras. Pero eso también influirá en nuestra relación. Tengo una certeza desesperanzadora.
Entro a la habitación y no tengo fuerzas ni para sostenerme. Me arrojó boca abajo en la cama sofocando los sollozos desahuciados que no puedo evitar.
Milho se acerca y se sienta a mi lado. Comienza a acariciar mi cabello y mi espalda.
—¡Tranquila Cane! Nunca te vi así. Ya vamos a solucionar todo. Vas a ver que vamos a salir bien librados de todo este tema de la droga.
—¡Milho! ¡¿Sos narco?!
—¡No Canela! —me dijo con unas ganas de matarme que me di cuenta al instante la barrabasada que estaba diciendo—. El chorro además es narco y cuando recuperamos la mochila no iba a gritarle a los de seguridad y a todos los que lo rodeábamos que le devolvamos la mochila que él se me había ganado "honradamente robando" y con "su droga" dentro.
—Claro, disculpá. Milho,
—Cuando vinimos saqué nuestras cosas y no seguí revisando. Este bolsillo no lo había visto.
—¿Qué vamos a hacer? ¿Te acompañó hasta acá?
—No. Jamás lo habría permitido. Si quería su droga tendría que esperar a que se la lleve.
—¡Esto es muy peligroso! Tendríamos que llamar a la Policía.
—Pero me tiene amenazado. No sé qué hacer Cane. Te tiene fichada...
Ay... es tan tierno. Está realmente preocupado. Lo quiero tanto... Me da un ataque de ternura y lo abrazo.
¡Como extrañaba estos brazos tan fuertes! Me llenan de paz. Su pecho es tan mío. Su aroma me infunde seguridad. ¡No puedo quererlo tanto!
—Además no hicimos la denuncia. Esto se puede complicar mucho.
—¿Por qué me creerían que no es mía? Van a acusarme de vender en el boliche. Los van a implicar a mis viejos como si fuera un negocio familiar.
—¡Esto es un desastare! ¿Y cuándo vamos a hacer la devolución?
—¿Vamos? No, de ninguna manera. Voy yo solo. No te voy a exponer así.
—Pero Milho...
—No. Además... vos me podés ayudar a mí por si algo sale mal.
—Me da mucho miedo —le digo apretándolo más fuerte contra mí. Lo digo en serio.
—Ya sé. Pero no me queda otra.
—¿Ya sabés cuándo va a ser?
—Sí.

🎒🎒🎒🎒🎒🎒🎒🎒🎒🎒

Milho se encontraba en el lugar asignado a la hora asignada. Yo lo seguía con el dron desde mi celular a unos cuantos metros.
No se veía ni un policía en la zona.
Tenía mucho miedo. Estaba activado el seguimiento nocturno y el obturador automático para ver todo y el micrófono ambiental para no perderme nada de todo lo que ocurriría.
Se había colocado un auricular en el oído que no se veía a simple vista y tenía el celular abierto para estar comunicados continuamente.
Sólo tenía que entregarle la mochila con la droga y listo.
Eso es lo que nosotros pensábamos. Pero no es lo que ellos tenían planeado hacer.

El delincuente se acercó con otro tipo más.
—¿Así que sos vivo "vo"? ¿Te pensá que esta te va a salir tan barata gil?
—Flaco... te juro que ahí está todo como te prometí.
—Te "vi'a" quemar gil a "vo" ¿me entendé gil?
—Milho llamo a la policía.
—¡No!
—¿No qué gil? Te pensá que con "nosotro" "va'a" joder "vo" gil?
—No, te juro que te traje todo. Mirá, te traje todo. Déjame ir y quedamos a mano.

Milho le entregó la mochila y el delincuente la abrió, sacó el paquete y no conforme con eso, lo cortó un poco y con una navaja sacó un poquito, se lo llevó a la nariz y la aspiró.

Se rió con una risa maligna y desdentada.
—¿Sabé una cosa flaquito?  Me parece que no es a mí al que tendrías que pedirle perdón. Hay alguien que tiene algo mucho más interesante planeado para "vo".
La desesperación que me agarró no me dejó pensar con claridad. Salí corriendo a la plaza. Subí a la bicicleta. ¿Qué iba a hacer yo en esa circunstancia?
Fue una locura.
—Te vas a venir con nosotros flaquito. Vas a ver que no te vas a poder resistir a lo que tenemos para proponerte.
Veía y escuchaba todo como si de una película se tratase.
Estaba a dos cuadras cuando llegando a la plaza veo que meten a Milho en un auto dos tipos y se lo llevan.
El dron me va dando las coordenadas.
Decido llamar a la policía sin dar demasiada información sobre el suceso.
—911 Si usted desea hacer una denuncia en curso marque uno. Si desea...

1111111111111

—La puta madre ¡atiendan!
—Emergencias buenas n...
—¡Acaban de secuestrar a m ... a un chico!
—Tranquilícese señorita. Dígame dónde ocurrió el hecho.
Les pasé toda la información y les dije hacia dónde se estaban dirigiendo.
Sólo esperaba que me hicieran caso. Si no los veía volvería a llamar haciéndome pasar por otra persona y avisando la nueva ubicación.

Los seguí con la bicicleta según la localización del dron.

—Milho, Milho por favor, haceme algún sonido para indicarme que estás bien. ¿Me escuchás?
—Mhm. —Escucho del otro lado.
—¡Ay Milho ! ¿Qué hago? ¡¿Qué hago?! No sé qué hacer. Por favor en cuanto veas movimiento raro tirate al piso o salite del radio de tiro por favor.
—Muchachos, déjenme ir por favor. Les juro que no sé nada. No los voy a buchonear. No sé quiénes son.
—Quedate piola ahí ¿me "entendé"?
—Ay Milho, por favor Milho. No hagas ningún movimiento brusco por favor. Quédate tranquilo por favor, que no se vayan a poner violentos.
Entraron en la Villa y ya no podía seguirlos en la bicicleta.
Me quedé en la zona esperando oír las sirenas.

—Dame tu celular desbloqueado nene.
Parece que Milho obedece. No puedo verlos dentro del auto—. ¿Este es tu e-mail, tiernito? Jaja, te vamos a mandar algo re-lindo para que veas.
—¡Ay no! ¡Cómo esperábamos!
—Cane, me dejaron solo en el auto y entraron a una casa. Se llevaron el celular de señuelo. Al menos ahora la policia tiene la denuncia de que me secuestraron. Me van a creer.
—Milho cuidate por favor. Estás cerca de la entrada De la Villa por cualquier cosa. No quiero que estés en el medio si hay un tiroteo.
Milho, ¿qué hacés? ¿Por qué te acercás al tipo? ¿Estás loco?
—Flaco, ya cumplí, yo me voy.
—¿Qué cumpliste? ¿Te "pensá" que no le "vamo" a sacar el jugo a esto?
El narco le pegó un golpe en el estómago a Milho que lo dobló en dos y se sujetó del mismo tipo.
—¿Qué hacé? ¡marica! Salime de encima.
Lo empujó y lo tiro al piso.
—¿Milho, Milho estás bien? ¡Por Dios Milho! ¿Cómo hiciste eso?
Milho se empezó a arrastrar hacia un pasillo lateral.
El corazón se me hizo un nudo. Casi me muero. Necesitaba pedir socorro. Justo en ese momento se escucha:
—¡Alto policía!
Veo que Milho se incorpora pero ya no lo tengo en la mira. Algo pasa con el dron que no lo está siguiendo.
—Milho, no te escucho.
Me hace señas.
—¿Vos me escuchás?
Asiente exageradamente con la cabeza, de manera que lo veo desde donde está el dron.
Ese pasillo al fondo. Agarralo y veo que la entrada está a 4 cuadras. El dron se quedó inmóvil en la entrada de esa casa a la que entraron los narcos.
Me hace gestos y mientras la policía comienza a tirarse con los narcos, Milho se aleja por la otra punta. Perdí la comunicación con él.
Veo por el dron que el narco se aleja por los techos mientras la policía se tira con los cómplices y otros que estaban dentro.

Me volvió a llamar en cuanto se sintió seguro sin embargo la desesperación me invade por los quince minutos que tardó Milho en llegar adónde le indiqué que estaba.

Corrí hasta él y lo abracé tan fuerte que creo que le saqué todo el aire.
Me puse a llorar por la tensión acumulada.
—Ya está Cane. Ya estoy acá. Perdoname. No tendría que haber pensado que todo iba a ser tan fácil.
—¡Milho! —le dije con lágrimas bañando mi cara—. Si a vos te pasa algo yo no sé qué haría. Yo me muero.
—Ya está Cane. Ya está. Ya estoy bien. —Me decía acariciando mi cabello.
Nos subimos ambos en mi bicicleta. Él me llevó en el caño hasta la estación de tren. No podía separarme de él.
Llegamos a casa y lo abracé una vez más en la puerta.
Me miró de una forma tan tierna.
—Tengo miedo de que te vayas solo a tu casa.
—Ya se fueron.
—El chorro se escapó. Capaz se dan cuenta que fuimos nosotros los que llamamos a la policía.
—Quedate esta noche por favor.

Suena una alerta en el celular de Milho.
—¿Qué es?
—Un mail. —Desbloquea el celular y lee—. "Sonría, lo estamos filmando. Si no nos ayudás a entrar al boliche con nuestra mercadería, esto va directo a la policía gil".
—¿Así que sos vivo "vo"? ¿Te pensá que esta te va a salir tan barata gil?
—Flaco... te juro que ahí está todo como te prometí.
—Te "vi'a" quemar gil a "vo" ¿me entendé gil?
—¡No!
—¿No qué gil? Te pensá que con "nosotro" "va'a" joder "vo" gil?
—No, te juro que te traje todo. Mirá, te traje todo. Déjame ir y quedamos a mano.
Sniifff.
Jajajajaja
—¿Sabé una cosa flaquito?  Me parece que no es a mí al que tendrías que pedirle perdón. Hay alguien que tiene algo mucho más interesante planeado para "vo".

🚔🚨🚔🚨🚓🚔🚨🚓🚔🚨🚓🚔🚨🚔
¡¡Espero que les guste!!
Déjenme sus comentarios , estrellitas y compartan!!!

Recuerden... Si no quieren soñar 💤💤💤 conmigo👺👺😈😈👹👹  (voz fantasmal 👻 👻 ) Dame mi estreeeeeella ⭐️⭐️⭐️⭐️⭐️ .... es míaaaaaa!!!


Capítulo 8.2: Chantaje

Lloro más fuerte.
—¿Por qué llorás así Cane? —lo escucho acongojado como yo lo estoy.
Me incorporo y lo enfrento. Debo tener los ojos rojos y la cara hinchada. No me importa un carajo.
—¿Por qué no te querés quedar Milho?
—Ya te dije mi vida... no puedo...
Otra vez ese silencio que me desgarra. No me lo puede confesar.
—Ya está ¿no?
—¿Qué cosa?
—Lo arruinamos ¿no? ¡Lo arruinamos todo!
Las lágrimas eran imparables recorriendo mis mejillas, tan abundantes que mojaban mi cuello y llegaban al escote.
—¿Qué arruinamos?
—¿Arruinamos nuestra amistad? Ya no va a ser nada como antes ¿no es cierto?
Otra vez los sollozos incontrolables y me arrojo a la cama para sofocarlos nuevamente pues no puedo evitar que sean con una angustia escandalosa.
Siento a Milho que intenta decirme algo a mi espalda. Pero se frena. Siempre se frena. Me acaricia el cabello.
Se va a ir, siento que el colchón recupera su estado natural porque se levantó. Sé que se va a ir y me da un ataque de llanto más fuerte.
No puedo evitarlo. No quiero crecer. No quiero separarme de él, de mi papá, de mi mamá... Quiero volver a tener diez años cuando era completamente feliz.
Cuando creía que ya se había ido, siento que me saca las zapatillas y me levanta en andas.
Aparta la ropa de cama y me acuesta. Vuelvo a llorar. Se va, se va... no puedo hacer nada para retenerlo.
Sin embargo, detrás mío, siento las sábanas abrirse y sus cálidos brazos me abrazan y me ciñen a él. Y yo quiero morir ahí.
El llanto no me abandona. Ahora lloro con desahogo. Pero aún sé que lo arruinamos.
Tal vez esta sea la última vez que pueda sentirlo tan cerca, tan íntimo.
—Pensé que te ibas —le digo triste.
—No Cane. No... Te quiero.
Con esas palabras lo dijo todo. Lo voy a hacer por vos. Me quedo por vos. Porque te quiero, pero si fuera por mí no estaría aquí, porque todo cambió, porque es cierto, nada será igual.
—Yo también te quiero.

Capítulo 8.3
Me siento tan segura en sus brazos. Mis sollozos se van calmando poco a poco. Estoy enamorada. Esto es una certeza. Estoy perdida. Perdidamente enamorada de mi amigo gay confundido que ahora ha recapacitado. No quiero soltarlo. No quiero que haya recapacitado. No quiero dejarlo ir. No quiero. Sé que estoy siendo caprichosa.
Quiero permanecer así por siempre. Ya sé que lo dije antes, pero es lo que realmente deseo con toda mi alma. Ojalá si lo deseara con todas mis fuerzas se hiciera realidad.
Milho me acaricia el cabello con su mano libre. Me dice cosas lindas al oído hasta que me duermo.

Me despierto en medio de la noche. No sé cuánto tiempo pasó.

Él me está besando el cuello suavemente. Me recorre una electricidad por todo el cuerpo y lo amo más.
—Mi vida... ¡cómo te quiero!
Me encanta oírlo. Lo dejé que siga hablando. No quería interrumpirlo.
>>Creeme que es una muy buena razón la que me complica seguir con todo esto... Si fuera por mí...
Se me estrujó el corazón. Otra vez quiero llorar de impotencia. Yo sé su razón. Aunque si fuera por él ¿qué?
>>Yo te quiero y vos no querés entender cómo te quiero...
>>No puedo hacer más esto... no soy tan fuerte como parezco... No sabés lo que me duele... me vas a matar...
>>No tenés idea lo que me cuesta...
Me abraza más fuerte.
>>Si vos supieras...
Esperé, quería oír qué era eso que yo no sabía, esa confesión que nunca se animaba a hacer... pero nunca llegó.
Me dormí.
Desperté sola en mi cama.
Me dejó una carta de puño y letra.

Cane:
Sabés que te quiero mucho. Te voy a extrañar, pero tengo miedo que te pase algo. Los que ya sabés tienen información sobre mí, pero tal vez no sepan nada de vos. Va a ser mejor que no te vean conmigo hasta que se solucione todo.
No me escribas ni me llames porque no sé cuánta tecnología puedan tener. No sé qué tan poderosos puedan ser.
Le voy a pedir ayuda a Pablo y Damián para que estén con vos y te cuiden.
No te asustes.
Siempre vas a estar en mi corazón. Nadie va a poder terminar con este cariño.
Tal vez nuestra relación deba madurar en algún momento y ya haya llegado el tiempo. No sé.
No es fácil para mí seguir así y ya no podemos seguir evitando un cambio.
Tengo que hacer algo y también estoy un poco perdido sobre qué es eso.
Te quiere.
Milho.
Quiero llorar. Sé que esto significa un adiós. Se había terminado.
Era lógico ¿no? Si no íbamos a estar juntos ¿qué pareja iba a aguantarnos que estemos todo el día pegados y hasta durmamos juntos?
Yo tampoco puedo evitarlo.

📝📝📝📝📝

Pasaron un par de meses en que no nos hablamos.
Lo extraño tanto. Lloré mucho. Los exámenes finales fueron una tortura estudiarlos sin él. Estaba tan triste. Mi papá me preguntaba continuamente por Milho y también se hablaban preocupados con sus padres.
Damián se me pegó como una mosca.
Seguramente Pablita estaba con él todo el tiempo. Los veía a lo lejos en el
colegio porque procurábamos estar separados. Solamente en el salón de clases permanecíamos a corta distancia.
Todo el mundo sabía que algo nos pasaba. Jamás nos habían visto así. Creían que nos habíamos puesto de novios.

Con Damián hicimos de todo. Me invitó a  pasear en kayak por el río.
Fue muy divertido. Él es muy divertido. Se cree mil, pero es divertido. Me ayudó un montón y me respetó mucho mis tiempos.
Eso sí, quiso besarme, varias veces. Una de esas tantas fue a la salida del colegio y Milho estaba rondando.
Yo estaba un poco enojada con Milho porque creo que exageró por demás su papel de desconocido.
Creo que se estaba desintoxicando de mí.
Así que dejé que Damián avance un poco. Y sé que él nos vio. Pero creo que le saqué un peso de encima.
Un día algo debió haber pasado que empezó a llamarme insistentemente.
Ya les dije. Estaba muy enojada.

Se me apareció en casa desesperado.
—¡No atendías! ¡Me preocupaste!
Me abrazó y casi me deshago en sus brazos.
¡Cómo los extrañaba. Su perfume bañaba mis sentidos. Su cariño inundaba mi corazón. Su abrazo era de alivio. El mío era de desesperanza.
Hubiese querido decirle tantas cosas. Que me confiese tantas otras. Que me quiera distinto.
—¿Ahora sí nos conocemos? —pregunté desafiante.
—Perdoname, tengo que hacer unos trámites en una escribanía. Ya me voy.

Ese fue todo el contacto luego de dos meses.
Caí nuevamente en un llanto desconsolado. Pero vino Damián que cuando le abrí la puerta y me vio así, me acompañó como en todo el último tiempo. Enjugó mis lágrimas me atendió. Estuvo ahí. Yo eso lo valoré mucho.
No me imaginaba a Damián así de cariñoso y compasivo. No me lo imaginaba haciendo esto por las otras chicas con las que lo había visto.

Pasaron varios días más hasta que tuve el ánimo de volver a salir.
Damián me invitó a ir al boliche de siempre al menos. Yo no había aceptado ir a la Cream Field aunque un tiempo atrás me moría de ganas de ir. Ahora no tenía mucho sentido para mí.
Acepté porque extrañaba el lugar, la gente de siempre. Tenía que salir. Damián se merecía que hiciera un esfuerzo por él.

Estuvimos como hasta las 4 AM.
Nos encontramos a Pablo ahí. Finalmente decidimos irnos. Nos tomábamos de la mano cuando salimos a la calle y vemos a Milho discutiendo con ¡el chorro! en la esquina.

El delincuente saca una navaja y lo amenaza...

***continuará***
⚓️⚓️⚓️⭐️⭐️⭐️⭐️⭐️⚓️⚓️⚓️
¡¡Amigas comentaristas y estrellitómanas que las adoro!! Me encantaría que sepan un poco más de mí y de mi cultura. Si les interesa, cuando se pongan ansiosas porque estoy escribiendo el siguiente capítulo ¿quiénes serían tan lindas de pasarse por mi novela que es tanto o más linda que esta? Les subo otro en un rato si llegamos a 10 ⭐️ y levantan la mano para leer y votar la otra  ✋🏻 ✋🏻✋🏻✋🏻 y cantan pri acá!! ---->
Jejejeje
Aunque al ser novela empieza más lento, pero les aseguro que van a amar a su protagonista masculino y todo lo que hará por conquistar a su amada (no les digo quién es él pero se hará evidente pronto)
"La Más Romántica de las Historias"
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Capítulo 8.4: Chantaje
—No pienso ir con vos a ningún lado ¿entendiste?
Llegamos corriendo Pablo, Damián y yo.
—¡Hijo de puta somos tres un poquito más grandotes que vos! —dijo Pablo al flacucho individuo y me miró a mí—. Tres y medio.
—No vas a zafar ¿me oís? —dijo el tipo dirigiéndose a Milho—. Si no me hacés entrar con la droga y me garantizás vía libre le mando ya este video a un policía que me debe varios favores. Mirá justo sólo puede verse tu cara. ¡Qué lástima! ¿no? ¡Y qué bien se ve la droga cuando abro el paquete!
—Si hacés eso, el que la va a pasar mal sos vos.
—Ustedes no se van a animar a matarme y sólo así evitarían que mande esto.
—Yo que vos antes averiguo qué está pasando en este momento en la Villa.

Se escucha un audio que proviene de la tablet que sostiene Milho.

—¿De qué hablás?
—Escuchá, escuchá. Está en vivo.
—¡Alto policía!
—¿Qué es eso?
—Mirá. La policía está allanando todo el edificio de tus jefes.
—No puede ser, nadie sabe dónde queda.
—¿Estás seguro? Mirá.
Damián, Pablo y yo nos miramos sorprendidos.
No podemos creer lo que está diciendo Milho.
—Hijo de puta ¿Los vendiste?
—¿Yoooo? Noooo, yo no fui. Fuiste vos. Desde el IP de tu computadora y la geolocalización de tu casa.
—¿De qué estás hablando? ¡Yo no mandé a la policía!
—¿Te conté que hackear es lo mío?
—¿¡Qué hiciste pendejo!?
—Yo nada, ya te dije fuiste vos. Mirá que lindo saliste en cámara entrando a la comisaría y tranzando con tu amigo policía.
—¡Ese no soy yo! No es una prueba válida. La van a descartar enseguida.
—Bueno, podrías tratar de convencer a tu jefe de eso. Pero no creo que te dé tiempo antes de matarte.
De pronto reinó un silencio atroz. Todos acabábamos de comprender su estrategia. Lo tenía agarrado de las pelotas.
—Puedo demostrarle que es mentira.
Hubo un silencio tensionante.
—Tal vez este video sí sea mentira. Pero tengo algo mucho más realista para convencerte de que te conviene borrar ese video mío y no meterte conmigo nunca más.
Todos nos quedamos boquiabierta.
—No te creo nada pendejo.
—¿No me vas a negar que no saliste lindo en cámara? ¿Qué estás haciendo ahí?
—¡Yo sabía! ¡No tenés nada! Ahí estoy trabajando para mis jefes.
—Es cierto. Veo que siempre te manda a cobrar con sus patovicas ¿no?  Pero ¡uh! ¿No te das cuenta que el dron te estuvo siguiendo los últimos meses? ¿Qué otras picardías estuvo haciendo el señorito? —dijo con exagerada ironía—. ¡Uy! Mirá. Ahí no fuiste con los patovicas. ¿Qué le cobraste a esa pobre gente? Porque salís con el mismo tipo de sobres de las cobranzas. ¿No me digas que a tu jefecito se le pasó enviar a sus patovas para cuidarte? ¡Qué desconsiderado! ¡Uy! Y acá también. Y acá. Y acá, y esta vez, y está otra. ¡Ufff! ¡Cómo estuviste trabajando esa semana eh! ¡Cuánta platita habrás cobrado! Y durante el mes. ¿Qué son? ¿Apuestas ilegales, extorsiones para que no les roben? Decime, ¿cuánto tiempo le puede llevar a tu jefe corroborar esta información? ¿Una llamada telefónica? Apuesto a que tu jefe no estaba al tanto de estas actividades tan provechosas que hacías. ¿No?
—Ahora está en la cárcel gracias a vos.
—¡Claro! Cómo si de la cárcel no pudiera realizar llamadas ni manejar todo el negocio.

¡Nuestras caras de satisfacción eran un poema!
Pero el dealer no aflojaba. Le faltaba un empujoncito más.

—Claro que si no es nada, entonces que le caiga a la mafia y listo. Creo que no se compara el riesgo de unos años de cárcel de mi parte contra el riesgo de perder la vida por la tuya... Después de todo, yo no tengo antecedentes y puedo explicar perfectamente lo ocurrido a la policía. Tengo testigos. Mis viejos tienen bastante plata con su boliche. Creo que tengo su correo electrónico por acá...
Amagó a buscar algo en la tablet.
—¡No! No, está bien nene. Está bien.
Bajó el cuchillo resignado.
—Si no devolvés ese video, lo enviamos a la mafia y si alguna vez sale a la luz lo enviamos a la mafia y si me llega a pasar algo a mí o a cualquiera de mi familia, lo enviamos a la mafia y si nos pasa algo a todos juntos, lo enviará un escribano a la mafia, y si le pasa algo a él también, este video sale disparado sólo a la mafia, a la policía, a la DEA, a Interpol y se publica en YouTube y cuanta red social existe. Porque si yo no pongo mi dedo vivo, con su temperatura corporal, humedad e impulsos eléctricos intactos en mi celular o en cualquier dispositivo con lector de huella dactilar con mi usuario y contraseña cada seis horas, este video se va a autopublicar solito. ¿Entendiste bien flaquito? ¡Vas a estar cagado en las patas hasta de que no me olvidé el celular en ninguna parte!

Milho hizo todos los arreglos con el tipo. Le exigió que le entregue su celular contraseñas y usuarios y todos los dispositivos que tenía encima. Iba a buscar en la nube todo rastro de ese video y lo iba a hacer desaparecer como pudiese. Iba a registrar todo el historial, iba a hackear cualquier cuenta que hubiese usado. Iba a meterle un pulso electromagnético virtual a toda la red mafiosa para hacerles tambalear sus sistemas y borrar cualquier rastro del video que pudiera quedar.

El tipo se fue corriendo derrotado. Huyendo como rata por tirante.

Lo que no sabía aún es que la policía ya tenía un video de él negociando con ese policía corrupto la entrega del handy con que operaba la policía, chalecos y armas. Pronto caería en cana.

Abracé a Milho con tanta alegría que se me había pasado toda la rabia.
Damián nos miró celoso.
—¡Por eso el dron no respondió más cuando te secuestraron!
Nuestras caras irradiaban felicidad.
—¡Claro! Supe que tenía que sacarles ventaja de alguna forma o no me dejarían tranquilos. Cambié los celulares y les dejé el que me seguía. Después configuré el dron para que lo siga por reconocimiento facial también. Y cada vez que se perdía lo mandaba a su casa a esperarlo. Tengo infinidad de delitos que hacían en la villa y fuera de ella.
—¡Sos un genio Milho!
—Tuvimos suerte también.
—Milho —interrumpió Pablo.
—Estoy bien... después hablamos de todo.
— ¿Por qué no celebramos esto? —propuso Damián. Vamos a tomar algo. Nos merecemos relajarnos de una vez ahora que ya sabemos que salió todo bien.
—¿Qué te parece Cane? —preguntó Milho.
¡Estaba tan feliz! Tenía una euforia como hacía rato o sentía.
—¡Dale! ¡Tenés que contarnos todo!
Cómo íbamos a tomar con ganas, nos fuimos en taxi de Costanera sur a Costanera Norte, Punta Carrasco.

Estamos en un pub tomando algo y no puedo dejar de compararlo con Damián. ¡Es tan lindo mi amigo! Estaba muy asustada. Recién ahora puedo respirar tranquila.
Nos fuimos a caminar hasta el amanecer.
De pronto me empieza a bajar la euforia y empiezo a recordar cómo cambió todo.
Damián me toma de la mano y Milho me mira ¿sorprendido? Lo conozco tanto pero ya no sé lo que está pensando. No puedo leerlo más.
Pablo le pasa el brazo por los hombros a Damián y a Milho. Creo que está marcando terreno. No deja de ser un macho "mea territorio".
El sol ☀️ comienza a hacer su aparición cerca del Club de pescadores.
Mañana será otro día. ¡Hoy ya es otro día!
Pero no puedo dormir. No paro de pensar en esos brazos fuertes. En esa carita de sorpresa. ¿Celos?









***continuará***
⚓️⚓️⚓️⭐️⭐️⭐️⭐️⭐️⚓️⚓️⚓️
¡¡Amigas comentaristas y estrellitómanas que las adoro igual que recién!!
Les subo otro en un rato si levantan la mano   ✋🏻 ✋🏻✋🏻✋🏻 y cantan pri acá ---->
prometiéndome que van a leer y comentar la otra novela:
"La Más Romántica de las Historias"
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Recuerden... Si no quieren soñar 💤💤💤 conmigo👺👺😈😈👹👹  (voz fantasmal 👻 👻 ) Dame mi estreeeeeella ⭐️⭐️⭐️⭐️⭐️ .... es míaaaaaa!!!

Capítulo 9.2
Y bueno, eso fue todo. Así fue como nos metimos en problemas y zafamos también.
¿Qué?
¡Ah! ¡Claro! ¡Qué despistada! La aventura no era precisamente lo que los tenía atrapados.m acá.
¡Me olvido donde estoy y por qué les estoy contando esto!
¿Ustedes quieren saber cómo llegué a este cuarto en este momento inoportuno?
Quise saber por qué Milho me había besado al menos la segunda vez. Y eso fue todo.
¿Más detalles?
¿Ustedes se acuerdan dónde estoy en este momento?
Bueno, se los resumo porque tengo que salir de acá.
Ya había pasado el peligro. Al otro día nos enteramos que habían detenido al chorro.
Pero ya no iba a ser nada igual.
Cuando volvimos del boliche, no pude dormir. Nunca había estado tanto tiempo alejada de él y volver a abrazarlo, a compartir una salida con él revivió todo lo que me pasaba.
No podía parar de pensar en Milho. En las cosas que me decís, cómo me miraba, todo su cariño de siempre. Como había crecido tan rápido y se había convertido en ese hombrecito tan sensual. En su voz ronca cuando me hablaba al oído. En sus manos y cómo me acariciaron tantas veces. Me calmaron, me curaron, me mimaron. Me excitaron. ¡Mmmh! Recordé ese primer beso. Fue sensacional. Tan tierno y excitante. Las sensaciones que experimenté. Lo que creía que sentía él. El abrazo posterior tan dulce hasta que nos robaron el momento y la mochila.
¿Como saber si estaba en lo cierto? ¿Cómo saber si realmente a él le había pasado algo?

Y después el segundo beso. Ese beso fue completamente innecesario y aún así bienvenido. ¡Mmmh! ¡Delicioso, sensual!
Yo no lo había pedido.
Es cierto, mi cuerpo lo pedía a gritos por mí. Pero jamás lo dije en voz alta. Si yo no estaba equivocada, él se había excitado.
No sé si será común en un varón excitarse con un beso, apasionado, pero un beso al fin. Y aún más, aunque esté con alguien que no le guste. Sobre todo si un homosexual varón está con una mujer. Después de todo la mayoría está con mujeres antes de cambiarse de bando. Capaz era normal.
Pero fue él quién me provocó ese día. ¿Por qué lo haría? ¿Estaba experimentando? ¿Conmigo?
¡Dios! Tenía que sacarme estas dudas que me venían carcomiendo todo este tiempo.

Pero lo que más me tenía intrigada eran esas palabras que me había dicho la última vez que durmió conmigo.
Tenía que saber qué era lo que le costaba tanto. ¿Por qué no podía decirlo y ya?
Aunque ya no podría pasar nada entre nosotros necesitaba saber.
No se podía ofender por preguntarle.
Como ya había cambiado todo, no tenía nada que perder.
Así que simplemente, salí de mi casa en medio de la noche, me fui hasta la suya y empecé a arrojarle piedritas a la ventana. Pero no me escuchaba. Ni siquiera se me ocurrió escribirle del apuro que tenía.
Trepé el pino y me arrastré por la rama que daba a su balcón.
La ventana tenía una hendija abierta y me metí. Estaba oscuro. Apenas entraba la luz de la calle.
Cuando estaba por encender la luz, escucho que suben la escalera a los trompicones.
Se notaban muy excitados y me dio mucha vergüenza el papel ridículo que estaba haciendo.
Así que volví a entrar y me tiré al piso. Logré arrinconarme acá. Y acá sigo.
Mejor me voy y después les cuento como termina esto. Estos dos maúllan como gatos.
Me muero de celos.
Tengo ganas de sacarle a Pablita de encima y revolearla contra un mueble.
Empiezo a reptar cuál víbora que soy por el veneno que me hace destilar Pablita.
Llegó a la puerta que quedó abierta y me arrastro por la escalera.
Sólo ruego a Dios que las llaves hayan quedado como siempre las dejaban en la casa anterior. Puestas en la puerta de salida.
La abro y encorvada como intentando ser invisible, cierro la puerta con suma delicadeza y salgo corriendo, cuando choco con una mole y me caigo al piso.

—¡Cane! ¿Qué hacés acá?
—¡Milho!



❤️️❤️️❤️️❤️️❤️️❤️️❤️️
Hola! Sorpresa!!! Jajajaja
Este fue cortito porque me tengo que ir y no las quiero dejar esperando tanto hasta que cierre bien el capítulo!!

Capítulo 9.2: Tu confusión y la mía.
—¿Venís de casa?
—Sí, pero... vos... yo... estaba... subí por el pino y... tu cuarto...
—¿El pino? ¡¿Qué hacías en el cuarto de mis viejos?!
—¿Ese no era tu  dormitorio?
—Era, lo cambiamos al final. El mío es el del otro lado.
Miro azorada al otro extremo del chalet de dos plantas y un jardín florido al frente y sin rejas.

—Pero, ¿esos eran tus viejos? ¡Pensé que estaban trabajando en el boliche!
—Hoy es su aniversario de casados y lo dejaron a cargo de sus empleados.

¿Qué?
¿Qué les resulta extraño?

¡Ah! ¿Cómo? ¿no les dije? ¡¡Un momento!! Retrocedamos al principio.

Si esto fuera una película empezaría así:
Primera imagen: un nene y una nena aprendiendo a caminar, uno al lado del otro, sostenidos de la pared, la nena se cae y arrastra al nene haciéndolo llorar, mientras ella ríe feliz y desinteresada.
Enseguida padre al rescate del niño llorando y el otro padre se lo retira para consolarlo también.





Siguiente imagen, ambos nenes de alrededor de tres años, en la playa. Ella le arroja arena y él llora escupiendo borbotones que habían colmado su boca. Ella ríe feliz.
Padre alzando al niño que llora el otro padre le limpia la carita y la boca ayudándolo a escupir.

Más tarde, una imagen de ella con alrededor de cinco años creando un Picazzo de maquillajes en la cara del niño que llora desconsoladamente al comprobar los resultados en un espejo. Ella, ríe feliz.





Padre aconsejándo al niño que llora sobre cómo lidiar con las niñas mientras el otro padre limpia su cara y argumenta sobre la falta de conocimientos sobre el tema.

Ustedes dirán... ¿Cómo la madre no iba  a saber sobre niñas? La madre biológica seguramente sí. Pero ella había dado en adopción a Milho y no había ninguna otra alrededor. Sólo sus dos padres gays.

¿Qué? ¿Olvidé mencionar ese detalle?
¡Upsiii!
¡Pero les dije que soy muy despistada y me voy por las ramas! ¿No?

—¿Quiénes pensaste que eran Canela?
—Pensé que estabas vos con Pablita.
—¿Le decís Pablita? ¿Y por qué no saludaste?
—¡¿Estás loco?! Estaban con sus cosas. Eso me va traumar de por vida.
—¡Guacala! ¿Estás loca? ¡Me la paso huyéndole a los clientes gays de mis viejos y vos creés que podría estar con uno?
—¿Te la pasás huyendo?
—¿Y por qué creés que siempre te pedí que me rescates? ¡Yo no puedo desairar así nomás a los clientes de mis papá! ¡Todos me conocen!
—¡Pero nunca tuviste una novia!
—¡Vos tampoco! ¿Y por eso tengo que pensar que sos gay? Mirá Canela —Oh, oh, nombre completo. Estoy en problemas—. Yo siempre fui de de mente súper abierta. ¡Mis viejos son gays por Dios!

Sí, confirmado. Estoy en problemas. Hice enojar mucho a mi amigo que dice que no es gay.
¿Ustedes también con eso? ¡Por supuesto que nunca hablamos abiertamente de eso! Yo no iba a sacar ese tema!  ¿No te dije que es muy tímido? Sí, salvo conmigo. Es cierto.

Pero ¿no era obvio? Bailamos en boliches gay todo el tiempo y ¡siempre está rodeado de homosexuales!
¿Qué iba a decirle?

Milho contestame unas preguntas para conocernos mejor:
¿Qué preferís?
a) Un plato de almejas bien jugosas o
b) Una salchicha con chucrut.

¿Qué frase usás más seguido con un amigo en problemas?
a) ¿Qué tan dura está la cosa?
b) Vamos a un puticlub.

¿A qué fruta sos más proclive?
a) A los melones o
b) A la banana.

Cuando ya sirvieron el último plato en una comida.
a) Pedís un pedazo extra o
b) Estás satisfecho y te quedás solo con la almeja.

¿Qué letra de canción te identifica mejor:
a) Qué más da que me llamen el bala perdida.
b) Me gusta ese tajo de los Redonditos.

¿Qué instrumentos preferirías?
a) Darle a los bongó o
b) La flauta traversa o
c) Las maracas.

En un boliche ¿qué preferirías?
a) Que yo te baile en el caño o
b) Armar un baile con alguno en su caño.

Yo no iba a andar haciéndole preguntas así ni ninguna por el estilo a mi amigo.

—Pendeja de mierda... me vengo bancando por aaaños que me hayas encasillado en la zona  de la amistad, pero ¡no me voy a bancar que además creas que soy gay!

Me agarró de la cintura, me sujetó el cabello, me miró a los ojos con un deseo desaforado como hasta ahora no se lo había visto jamás.
Me arrinconó contra la pared del porch y me partió literalmente la boca de un laaargo beso.
Me lamió los labios, me hizo sentir toda su virilidad en su gran esplendor completamente desatado. Me aprisionaba contra los ladrillos a la vez que hubdía su lengua, succionaba, chupaba, mordía. Dejó salir a la fiera que tenía enjaulada. Me deseaba, me estaba consumiendo. Me arrebató en el aire como un cazador a su presa.
Mis latidos estaban revolucionados. Temía que se salieran de control. Mi sangre fluía arremolinada. Mis sentidos se habían agudizado. Su pecho firme aprisiona mis senos. Me está demostrando que es bien hombre y yo le creo. Su mano derecha comienza a bajar de mi quijada a mi cuello y luego... ups. Eso no había ocurrido hasta ahora. ¡¡Me está tocando una teta!! ¡Mi ex amigo gay!
¡Ay! Me está volviendo loca. Este frenesí me tiene desesperada.
Me aprisiona, me vuelve a reconocer la boca, la lengua. Pasa la suya por mis dientes, por mis labios de nuevo. Me besa el cuello ahora mientras con la otra mano que no está en mi teta baja al glúteo.
¡Ay Dios! Estoy muy excitada. Me falta el aire. Respiro con dificultad. Me aprisiona desde mi culo contra su erección tan manifiesta. Creo que puedo dar fe de que lo excito.
Estoy ardiendo. Quiero que me lleve a la cama ya. No puedo más soportar tanta lujuria cuando de pronto comienza a calmarse de a poco. Me acaricia con deseo aún. Sube su mano desde mi culo a mi cintura y comienza a meterla por debajo de la remera. La mano que está en mi seno sube a mi mentón y sus besos se apaciguan lentamente mientras sus dedos rozan la piel de mi cintura que desencadena un torbellino eléctrico en toda mi piel. Sus besos se vuelven tiernos, suaves, despacio va ganando terreno el cariño por sobre la pasión.
Me acaricia la mejilla. Me mira a los ojos. Me vuelve a besar. Saborea un labio, lo muerde lo estira, me mira, cierra los ojos y comienza a saborear el otro labio. Cuando savia toda su sed y la mía, me abraza contra su pecho firme como una roca. Tan sensual. Su corazón sigue loco y desenfrenado. Mi oído está pegado a su pectoral y puedo oírlo con claridad.
¡Dios! ¡Qué difícil! ¿Qué se hace ahora?
¿Por qué tuve que complicarla tanto?
Es cierto, siempre lo encasillé como gay, como amigo.
Eleva mi rostro desde mi barbilla.
—Cane —Me mira directo a los ojos. Están húmedos. ¿Por qué está triste? ¿Qué es lo que nunca me dice?
—Decimelo de una vez. ¿Qué es eso que tanto te cuesta?
—Toda la vida estuve enamorado de vos Cane. Sos el amor de mi vida. Te amo. ¿Ahora me entendés?
Quedé atónita.
Me soltó lentamente y depositando un último beso en mis labios, comenzó a alejarse de su propia casa, de mí, de nosotros.
Se fue.
Fin. (de la primera parte)
Continuará...
❤️️❤️️❤️️❤️️❤️️❤️️❤️️❤️️❤️️❤️️❤️️❤️️❤️️❤️️
Mis queridísimas amigas lectoras, estrellitómanas y comentaristas. ¡Las amo!
Siento que las he conocido un poquito en estos capítulos que disfrutamos juntas y me encantó que estuvieran allí detrás.
Espero que no se hayan decepcionado con este final pues no lo he movido ni un ápice de mi intención original.
Sólo quiero que sepan que para que no desesperen a continuación les voy a poner un adelanto de la segunda parte para que entiendan por qué lado viene.

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