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viernes, 16 de septiembre de 2016

¿Me enamoré de mi amigo gay? Capítulo 2.2: ¿Me besa?

Claro que no me besó. ¡Es gay!

Se estiró hasta alcanzar el celular que había dejado sobre la mesita de luz que estaba de mi lado.

Solo iba a poner  la alarma y se acercó a mi oído como hace siempre, como imagino que haría Ricky Martin. Lento, seguro, avasallante. Sin pedirte permiso pero con cuidado de que estés de acuerdo, de no lastimarte. Al menos físicamente. Porque emocionalmente me dejó hecha un estropajo.



Ante la sorpresa, yo había girado mi cara evitando su boca. Si lo hubiera pensado no lo habría hecho. Pero hubiera sido raro que me dejara besar así. Es mi amigo. Y es gay.

Si bien él no tenía intenciones de besarme, al girar mi cara, en la oscuridad, me encontré de frente con la suya hablándome a mis labios. ¡Podía sentir tan cerca su fresco aliento a caramelos de menta y chocolate! Casi los rozó por un segundo al susurrar: —¿A qué hora te levanta tu viejo así me voy antes?

Quedé tan congelada que no podía reaccionar para contestarle. Él creía que me estaba hablando a mi oído.

Se incorporó mejor hasta alcanzarlo bien. Lo viví con pánico. Como en cámara lenta sentí que se cernía sobre mí. Su pecho rozándome el seno derecho, su cuello pasarme por la nariz obligándome a apreciar su perfume masculino que me volvió loca. Casi me estiro y le estampo un beso allí. Por suerte seguía petrificada. Habría dado en su hombro o en el brazo, porque entre la oscuridad que no dejaba ver más que bultos y que en realidad fue tan rápido, ni habría reaccionado a tiempo.
—¿Escuchaste?
—¿Eh? ¡Ah! Sí. Hasta las once me deja dormir seguro.
—Bueno, vas a tener que distraerlo para que no me enganche bajando justo.
—Sí, capaz tenés suerte y no tenés que saltar por la ventana.
Manipuló su celular y puso la alarma.

Quedé casi temblando."¿Qué me pasa? ¿Cómo creo que me va a besar?"
"Si me hubiera besado, habría sido mi primer beso de adulta", reflexioné.

Nos habíamos aislado tanto, que andábamos los dos solos para todos lados. No teníamos chance de conocer a alguien que nos interesara tanto como para querer tener nuestro primer beso.
Yo no iba a tenerlo en un boliche con un desconocido que tal vez vería después o no. Yo quería enamorarme de alguien. Y por lo que sabía Milho pensaba igual que yo. Pero nunca lo hablamos abiertamente. Tal vez alguna vez se habría transado a alguno de los bombones que lo rodeaban sin que me lo cuente.
Nunca hablábamos libremente de esos temas. Éramos de esos hermanos celosos que charlaban de todo menos de enamorarse. Nos daba vergüenza. Bueno, a mí me daba vergüenza. Calculo que a él también.

—¿Alguna vez te transaste a alguien? —escupí antes de que mi cerebro tome control sobre mi boca.
—A vos.
—Naaa, daaale. Nosotros nunca chapamos.
—¿Cómo que no?
—Naaa, esos apenas eran picos y ya ni me acuerdo.
Nos miramos sonriendo.
—Dale contestame.
—Shhh señorita, esas cosas no se preguntan.
—Daaaaale, ¿por qué no?
—¿Y vos?
—Yo no. ¿Viste qué fácil? Ya está. Ahora vos.
—Transar, transar no. Una vez me costó sacarme a alguien de encima pero yo no quería que me bese.
—¡Hay gente zarpada! ¡Se van al pasto!
—Sí. —Pensó un minuto y arremetió—. Nunca te gustó nadie como para chapártelo. ¿No?
—No.
—Sí, a mí tampoco. No se me ocurre a nadie que me hubiera chapado.
—¿Vos también esperás a alguien especial?
—No sé si "espero". Hasta ahora no se dio. Si nos la pasamos pegados nosotros dos.
 Me reí.
—Es cierto.
Silencio.
—¿No estaremos dándole demasiada importancia a un simple beso? —pregunté honestamente.
—Puede ser.
—¿No te daría vergüenza ser demasiado viejos para no saber besar bien cuando encontremos a esa persona especial?
—No lo había pensado... Pero de ser necesario podemos practicar juntos.
—¡¿Estás loco?! —exclamé.
—¡Shhhhh! Que al que van a matar es a mí.
—¿Estás loco? —susurré esta vez.
—Cuántas veces nos besamos. Es una cuestión de práctica de movimientos. Como bailar. Sólo que con nuestras bocas.

Evidentemente a él no le afectaba para nada mi cercanía y no le importaría tampoco besarme. Pero yo, de sólo escuchar salir esa propuesta de sus labios me mojé toda y se me disparó el ritmo cardiaco.
Me quedé en silencio. Mi pecho subía y bajaba por la excitación. ¿Qué pasaría si le dijera que sí ahora? ¿Me besaría? ¿O se escandalizaría por haber aceptado semejante locura? Seguramente me está probando.

—¿Te volviste a poner melancólica?
La verdad era que nunca me había abandonado el nudo que tenía en el estómago desde el amanecer.
—Sí.
—¿Qué te pasa?
—Tengo ganas de estar enamorada. ¿Vos no?
—¡Ah! ¿Es eso? Pensé que era algo más serio. Vení.
—¿Qué?
—¡Vení! —insistió poniendo su mano en mi cintura y girándome hasta quedar de espaldas a él—. Sabés que podés contar conmigo cada vez que necesites mimos.
Sí, lo sabía. Siempre podía contar con él.

Me abrazó. Podía sentir su pecho desnudó y firme en mi espalda. Sujeto mis antebrazos en un fuerte abrazo.
¡Qué bien se siente eso!



—¿No tenés ganas de conocer a alguien que te quiera?
—Yo soy feliz así como estoy. No me falta nada. Mirá que bien estamos ¿eh?
—Sí —asentí sonriendo.

Sentía su respiración en mi cuello. Me hacía cosquillas. Hacía años que no dormíamos así abrazados. Mi corazón tamborileaba. No se sentía como cuando éramos chicos. Esto era muy intenso.
—Ya vamos a tener tiempo para meternos en problemas.
—¿Por qué creés que serían problemas?
—Va a ser difícil encontrar a alguien con quien no haya ningún drama como entre nosotros. Estamos mal acostumbrados.
—¿Vos decís?
—Sí.
—No se me había ocurrido eso.
—Por ahora así estamos bien. Si llega alguien especial, se dará naturalmente. ¿No te parece?
—No quisiera desperdiciar mi primer beso en alguien que no se lo merezca.
—Ya veremos. Y si no, contá conmigo.

Esas palabras de nuevo. Con esa intención. ¡Dios! ¿Qué me está pasando con mi amigo? Yo para él soy como una prima a la que puede besar sin enamorarse. No tiene idea las cosas que me están pasando cuando me habla así. Yo no puedo separar lo físico de lo sentimental. Me están pasando cosas que antes ni pensaba. Haber probado una muestra en la comisura de mis labios de lo que me estaba perdiendo me afectó fuerte.

Ahora mi respiración subía y bajaba mi pecho con mucha intensidad.
Tenía miedo que lo notara.
Me tenía atrapada contra sí. Sus piernas se pegaban a las mías.  Su respiración aún la sentía fuerte en mi cuello que estaba deseando un beso suyo.

"¡Qué bien se siente esto!", pensaba.
"Cómo me habría gustado que no fuera gay. Lo habría besado yo".

Habíamos estado charlando por cerca de una hora hasta que finalmente nos venció el sueño.

Lo mejor no fue sólo yacer a su lado con esa tensión sexual que sentí todo el tiempo. Sino despertar abrazada a él y con un beso que estampó en mi cuello.

🛌🛌🛌🛌🛌🛌🛌🛌🛌🛌🛌🛌
Hola!!
A pedido de una nueva lectora, estuve toda la noche escribiendo!! Espero que les guste!!!

Se viene el fin de semana!! Tendrán muchas cosas para hacer juntos!!

Ya saben... Como digo siempre:
Déjenme sus opiniones, estrellitas y compartan así se las sigo contando con entusiasmo!! Por mi parte estoy entusiasmada por saber yo también que cosas les deparará.

Recuerden... Si no quieren soñar 💤💤💤 conmigo 👺👺😈😈👻👻👹👹 (voz fantasmal) Dame mi estreeeeeella ⭐️⭐️⭐️⭐️⭐️ .... es míaaaaaa!!!

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